VIACRUCIS

Meditación Inicial
23 marzo 2015

Llamado de Amor y Conversión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María
Nazcan del Agua y del Espíritu

Les invito a la oración, al ayuno y a la conversión. Abran de par en par sus corazones, para que mi Hijo Jesús pueda reinar en sus vidas. Es necesario que todos nazcan del Agua y del Espíritu Santo para que puedan creer en mis Mensajes y en mi Presencia de Madre en este lugar, junto a ustedes, en oración, sacrificio y penitencia. Yo deseo que todos y cada uno de ustedes se conviertan de verdad.

Queridos hijos, no es posible que el mundo cierre su corazón a Dios. El mundo, por su soberbia, tendrá que sufrir para ser purificado. Hay muchas almas que no se dejan guiar por el Espíritu Santo, por eso perecen. Oren, oren por ellas, oren por todos aquellos que no conocen el Amor de mi Hijo, porque ellos, en su mundo de oscuridad sufren mucho. Si abren sus corazones con fe y amor a estos Mensajes, mi Hijo Jesús y Yo, su Madre, reinaremos en su vida. Pero eso depende del “si” libre y voluntario de cada alma.

Hoy acuden a mí con sus problemas, sus peticiones, sus múltiples oraciones, pero en muchos de estos corazones no hay amor para Dios. Si no aman a Dios, mi Hijo no puede hacer nada por ustedes. Deben convertirse, primeramente, y creer en el Evangelio, para que puedan vivir de verdad (San Marcos 1, 15). Yo sigo insistiendo en que escuchen y obedezcan.

Queridos hijos, como Madre, con mis Lágrimas, y Lágrimas de Sangre por el dolor causado en mi Hijo, por sus actitudes ateas, antes de iniciar la Sagrada Semana les invito a confesarse, rezar el Santo Viacrucis y ayunar, para que puedan cambiar y la Voluntad de mi Hijo reine en ustedes y en sus vidas.

Los amo y les bendigo.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¡Ave María Purísima, sin pecado original concebida!
Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios Nuestro
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

V: Cristo se hizo obediente hasta la muerte.
R: Y recibió muerte de Cruz por salvarnos.

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien Eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el Sumo Bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu Pasión y Muerte, con los cuales Tú expiaste por mis pecados, ofreciendo un dolor tan grande e intenso que te hizo sudar sangre, apiádate de mí. Madre mía del Cielo, alcánzame de Jesús este suspirado perdón. Amén.

Oración de Invocación al Espíritu Santo (dictada el 28 de octubre de 2014)

Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Oración

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el Fuego de tu Amor.

V/. Envía tu Espíritu y todo será́ creado. R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración

¡Oh, Dios!, que iluminaste los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. 

Oración al Divino Espíritu Santo (dictada el 15 de agosto de 2014)

Divino Esposo de María Santísima, mi Dios y Señor Espíritu Santo, enciende en cada alma el Fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagres como apóstoles del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y apóstoles de los Últimos Tiempos, protege con tu sombra a la Iglesia Católica, salva a las almas del mundo y realiza el Reino Inflamado de Amor de los Corazones Unidos de Jesús y María. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue Concebido por Obra y Gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió́ a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí́ ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. 

Oración

Doloroso e Inmaculado Corazón de María, contemplamos Contigo Mamá Dolorosa al Sagrado Corazón Eucarístico de tu Hijo Sufriente, de camino al Calvario.

Reconocemos que somos pecadores, y pedimos al Padre Tierno y Misericordioso, la gracia del perdón, para poder acompañar, como apóstoles reparadores, a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, unidos por un mismo Amor y Dolor en la Vía Dolorosa de estos Últimos Tiempos, y poner totalmente nuestra confianza, en el Amor Misericordioso del Corazón de Jesús, que por nosotros da la Vida.

Sigamos con María, Mater Dolorosa, a su Hijo, en cada estación de su Pasión Eucarística. Amén.

SEXTA ESTACIÓN
Jesús es flagelado y coronado de espinas

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mí, pecador.

Del Evangelio según San Marcos 15, 17-19

Los soldados le vistieron de púrpura y trenzando una corona de espinas, se la ciñeron en la cabeza. Y se pusieron a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! y le golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante Él.

Llamado de Amor y Conversión del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús
Jesús es flagelado y coronado de espinas

Mi pequeña víctima, mi Corazón, Prisionero Divino, desea seguir desahogando el Amor Divino Salvífico llevado al exceso del Sacrificio por las almas. Querido hijo, antes de la condena final pronunciada por el gobernador romano y querida por el Sanedrín y la turba judía, fui brutalmente torturado.

Estas torturas, de la flagelación y de la coronación de espinas, fueron decretadas por Pilato para dar contento a las turbas movidas por el odio y el rechazo a la Verdad Divina del Verbo Encarnado.

Me llevaron al patio interior del palacio romano y en una columna de un metro fui atado y desnudado frente a los soldados romanos, la guardia del Templo y el Sanedrín.

Recibí en mi Flagelación, atado a la columna, 3000 azotes. Cada azote y cada golpe eran más doloroso que el anterior, pues la intensidad del odio iba siendo infundida, por cada golpe, en los corazones de los soldados verdugos.

Al terminar la flagelación fui retirado, arrastrado de mis Manos y mis Pies, mi Cuerpo Sacrosanto recibió más escarnio cuando me arrastraron de la columna hacía el pasillo que estaba frente donde fui flagelado; y allí, me esperaba un casco de espinas que rodeó toda mi Cabeza y con sus espinas punzantes me torturó mi Sagrada Sien. Me quitaron el casco de espinas, rasgándome nuevamente para ponerme mi túnica, cuando estaba vestido con mis ropas, volvieron a colocarme el casco de espinas.

Mi Santo Rostro y mi Sagrada Cabeza, bañados en sangre, fueron presentados al pueblo judío, en esta misma plaza estaba mi Mamá Santa Dolorosa y Sufriente, ofreciéndose junto conmigo y orando por nuestros enemigos.

Pilato, pronunció el Ecce Homo, aquí el Hombre (San Juan 19, 5), y lavándose las manos, me entregó al pueblo judío para que me crucificarán, siendo expuesto como el peor malhechor.

Bajé las gradas del Pretorio Romano hacia el centro de la plaza para encontrarme con la Cruz Redentora.

Oración

Jesús, mi Divino Prisionero, atado y flagelado por amor, te amo, te adoro, te bendigo, te doy reparación y consuelo por todos.

Jesús, nuestro Rey, en Divina Voluntad te pedimos perdón por nuestra incoherencia de vida, por hacer prevalecer nuestro egoísmo. Que la violencia del corazón humano sea vencida por tu Divina Mansedumbre.

En Divina Voluntad, tomo tus sufrimientos de la Flagelación y Coronación de Espinas, y los uno a todos los sufrimientos del mundo, para que nuestro ofrecimiento sirva para traer paz y salvación al mundo.

En Divina Voluntad, Rey Coronado de Espinas, de Rostro sereno y pacífico, quiero darte por toda la humanidad el honor y la gloria y pedirte, por los Dolores Santísimos de tu flagelación y coronación de espinas, el Triunfo del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y la venida de tu Reinado Eucarístico. Amén. Fiat.

Padre Nuestro

Ave María de los Últimos Tiempos:

Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jaculatoria

Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, perdónanos y salva al mundo. Amén.

Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos refugiamos en Ti. Amén.