Novena del Apostolado en honor del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

Novena de preparación para el Triunfo del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y su Reinado junto al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús

 

Nos preparamos con la Gran Novena al Corazón Doloroso e Inmaculado de María

Octavo Aniversario de las apariciones y del Apostolado

′′No solo la Iglesia está en agonía, sino la humanidad. Si estamos hoy en la agonía, significa que estamos cerca del triunfo del Inmaculado Corazón de María.

La Mística Marthe Robin predijo que Dios prepara un nuevo Pentecostés de amor.

Decía: Llegará un momento a la Iglesia y parecerá que ya no hay nada que hacer.

En cambio la Virgen prepara pequeños grupos de fervor: grupitos de oración, este es el futuro de la Iglesia, lo había visto el Papa Ratzinger.

La Iglesia será pobre, escondida, perseguida sin poder, pero la autoridad de Jesús está: He aquí el futuro de la Iglesia.

La Virgen nos invita a crear pequeños grupos de oración, el Espíritu Santo trabaja en el mundo mediante los grupos de oración y los grupos de oración están abiertos a la voluntad de Dios.

Ellos serán los únicos fuertes: no las parroquias, no las diócesis. Ella apunta esto para el triunfo de la Iglesia.”

(Sor Emmanuel de Medjugorje)

† Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quién Eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el Sumo Bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los Méritos de tu Pasión y Muerte, con los cuales Tú expiaste por mis pecados, ofreciendo un dolor tan grande e intenso que te hizo sudar Sangre, apiádate de mí. Madre mía del Cielo, alcánzame de Jesús este suspirado perdón. Amén.

Ofrecimiento de la novena:

¡Oh, María, digna Madre de Dios y tierna Madre nuestra, que apareciendo como el Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nos has mostrado nuevamente en tú Corazón Maternal, un asilo y refugio segurísimo, y en tu Rosario un arma victoriosa contra el enemigo de nuestras almas, dándonos también rica promesa de paz y vida eterna!
Con el corazón contrito y humillado por mis culpas, pero lleno de confianza en tus Bondades, vengo a ofrecerte esta novena de alabanzas y peticiones. Recordando, Señora benignísima, las palabras de Jesús en la cruz, “Ahí tienes a tu Madre”, te digo con todo afecto: ¡Madre, aquí tienes a tu hijo! Recibe mi corazón, y ya que es palabra tuya “Quien me hallare, hallará la vida”, dame que, amándote con amor filial, halle y goce aquí la vida de la gracia y después la vida de la gloria. Amén.

Reflexión Día 7º.

El Corazón Doloroso e Inmaculado de María y la meditación.

La Virgen de Fátima prometió el cielo a los que en los cinco primeros sábados comulguen y recen el Rosario meditando sus Misterios, reafirmando esa promesa en los Llamados de Amor y Conversión, dados al Apostolado, hasta ha pedido, que cada uno de los cinco Misterios del Santo Rosario del Primer Sábado, se ofrecieran para reparar por una intención especial.
En la historia del cristianismo, es la primera vez que la Virgen invita al mundo a la práctica de la meditación u oración mental, en el Apostolado Nuestra Señora ha pedido, que no solo oremos con el Santo Rosario, sino que, oremos y meditemos, con la Palabra de Dios y con los Llamados de Amor y de Conversión.
Sabe muy bien que la irreflexión es la característica de nuestra época, llena de desolación, porque no hay quien medite de corazón. ¿Y quién podrá invitarnos mejor a la meditación que María, que en su Corazón, que es Testigo del Evangelio, guardaba, meditaba y analizaba todas las palabras y acciones de Jesús Niño, de Jesús Adolescente, de Jesús Hombre, y así se santificaba de día en día?
Para María, sí que las palabras de Jesús eran Palabras de Vida Eterna; y pues el hombre vive de toda palabra que procede de la Boca de Dios, de ellas se alimentaba la Virgen como de una verdadera Eucaristía.
Si San Juan Eudes llama al Corazón de María “Libro de la Vida”, es porque en las páginas delicadas de su Corazón la Virgen imprimía y releía todo lo que decía y hacía Jesús durante aquellos 30 años, para ser después el Archivo Divino de la Iglesia naciente.
“Ea, pues, -dice San Juan Crisóstomo- lo que María meditaba en su Corazón, meditémoslo en el nuestro”. En los Misterios del Rosario está la Vida de Jesús y de María: quien los medite bien, no pecará jamás.

Humildad del Corazón Doloroso e Inmaculado de María

¡Oh, Virgen humildísima! Tú eres Señora, y te llamas esclava; Tú eres Elegida para el lugar más distinguido, y pretendes el último; Tú conoces el mérito de la humildad, y por eso la arraigas constantemente: alcánzame esos sentimientos de humildad de que Tú estás animada; haz que te imite en esta humildad de corazón de cual me das, tan brillante ejemplo.
Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Maestra y Guía de los hombres, ilumínanos con Divina Luz para conocer la vanidad de las cosas terrenas y la suprema realidad de las cosas celestiales y eternas. Amén.

ORACIONES FINALES

Salutaciones al Doloroso e Inmaculado Corazón de María

1. Te saludo, Corazón Santísimo de María, con el Coro de los Serafines, y te suplico que me alcances un corazón verdaderamente grande para amar y servir a Dios y para hacer bien a todos los hombres.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2. Te saludo, Purísimo Corazón de María, con los Querubines, y te ruego me alcances una caridad llena de amabilidad.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
3. Te saludo, Perfectísimo Corazón de María, con el Coro de los Tronos, confiando que me obtendrás la gracia de ser compasivo de corazón.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
4. Te saludo, Corazón Amantísimo de María, con el Coro de las Dominaciones, suplicando me concedas el verdadero fervor.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
5. Te saludo, Corazón Rectísimo de María, con el Coro de las Virtudes, esperando me concedas la limpieza de corazón.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
6. Te saludo, Corazón Fidelísimo de María, con el Coro de las Potestades, y te ruego que me alcances la mansedumbre.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
7. Te saludo, Corazón Clementísimo de María, con el Coro de los Principados, esperando que me ayudes a ser humilde de corazón.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
8. Te saludo, Corazón Piadosísimo de María, con el Coro de los Arcángeles, confiando que me alcances fortaleza para cumplir siempre la santa Ley de Dios.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
9. Te saludo, Corazón Prudentísimo de María, con el Coro de los Ángeles, suplicando me alcances la paciencia y resignación en los trabajos y sufrimientos.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
10. Te saludo, Corazón Doloroso e Inmaculado de María, La Mujer Vestida del Sol, como Reina de los Ángeles, de los hombres y de toda la creación, suplicando me concedas la perfecta esclavitud mariana.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.

Deprecaciones

• ¡Oh, Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, compadécete de los incrédulos, despierta a los indiferentes, dale la mano a los desamparados, convierte a los blasfemos y profanadores de los días del Señor.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.

• ¡Oh, Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, aumenta la fe de los pueblos; fomenta la piedad; sostén a las familias verdaderamente católicas; apaga los odios y venganzas en los que se abraza el mundo.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.

• ¡Oh, Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, salva a los mundanos, purifica a los deshonestos, vuelve al buen camino a tanta víctima del vicio y del error.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.

• ¡Oh, Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, convierte a todos los perseguidores de la Iglesia; dirige a patrones y obreros; ilumina con luz celestial a los malos escritores y gobernantes; santifica a los malos católicos.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.

• ¡Oh, Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, suscita muchos santos Sacerdotes, Religiosos y Religiosas, Misioneros y fieles, que sean apóstoles de los Sagrados Corazones Unidos, y trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo; y danos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.

• ¡Oh, Doloroso e Inmaculado Corazón de María!, Guía y protege al Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María. Que el Apostolado, sea un verdadero Ejército Mariano y auténticos Apóstoles del Corazón Eucarístico de tu Hijo Jesucristo.
Un Ave María de los Últimos Tiempos.
Oración suplicante al Doloroso e Inmaculado Corazón de María, para todos los días:
¡Oh, Corazón Doloroso e Inmaculado de María, el más Amable y Compasivo de los corazones después del Corazón de Jesús, ¡Trono de las Misericordias Divinas en favor de los miserables pecadores! Yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Ti en quien el Señor ha puesto el Tesoro de sus Bondades con plenísima seguridad de ser por Ti socorrido. Tú eres mi refugio, mi amparo, mi esperanza; por esto te digo y te diré:
• En todos mis apuros y peligros, ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María, sé la salvación de todas las almas y del alma mía!
• Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llague mi alma, ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María, sé la salvación de todas las almas y del alma mía!
• Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones, coaligados para mi eterna perdición, me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la Divina Gracia, ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María, sé la salvación de todas las almas y del alma mía!
• Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, ven Tú a defenderla y ampararla, y entonces, ahora y siempre, ¡Doloroso e Inmaculado Corazón de María, sé la salvación de todas las almas y del alma mía!
Estas gracias espero alcanzar de Ti, ¡Oh, Corazón Dulcísimo y Amantísimo de María, Madre de Dios y Madre mía, ¡de quien he recibido continuamente tantos beneficios y favores!, yo te venero y te doy gracias, y con ternura de hijo, te estrecho contra mi pobre corazón. Permíteme, Madre mía, que con toda confianza te lo entregue; santifícalo con tu Bendición y transfórmalo en bello jardín donde pueda recrearse tu Santísimo Hijo, a fin de que pueda verte y gozar de Dios en tu compañía por toda la eternidad en el cielo.
¡Oh, Doloroso e Inmaculado Corazón de María! en Ti confiamos, no nos desampares en este valle de lágrimas hasta vernos juntos a Ti en el Cielo. ¡Virgen Inmaculada, concebida sin pecado! Los movimientos de tu Doloroso e Inmaculado Corazón, fueron siempre dirigidos a Dios y obedientes a su Divina Voluntad. Obtenme la gracia de odiar el pecado con todo mi corazón y aprender de Ti a vivir en perfecta conformidad con la Divina Voluntad de Dios. ¡María! Admiro la profunda humildad que turbó tu Purísimo Corazón al anunciarte el Arcángel Gabriel que eras la escogida para ser la Madre del Hijo del Altísimo, no te consideraste más que humilde esclava de Dios. ¡Mi propia altanería me avergüenza!
Te suplico me concedas la gracia de un corazón contrito y humillado para que reconozca mi bajeza y alcance la gloria prometida a los verdaderos humildes de corazón. Santísima Virgen, guardaste en tu Corazón el precioso tesoro de las Palabras de Jesús, tu Hijo, y meditando los sublimes misterios que contienen, viviste únicamente para Dios. ¡Me avergüenza la frialdad de mi corazón!
Querida Madre, obtenme la gracia de meditar siempre en la Santa Ley de Dios y procurar seguir su ejemplo practicando con fervor todas las virtudes cristianas.
¡Gloriosa Reina de los Mártires! Durante la Pasión de tu Hijo, traspasó cruelmente tu Corazón la espada que te había anunciado el santo anciano Simeón, haciendo de tu Corazón Inmaculado, un Corazón Doloroso. Obtenme un corazón magnánimo y de santa paciencia para sobrellevar los sufrimientos, pruebas y dificultades de esta vida.
Que yo me porte como verdadero hijo, esclavo y apóstol tuyo, crucificando la carne y todos sus deseos con la mortificación de la Cruz. María, tu Doloroso e Inmaculado Corazón ardiendo con vivo fuego de amor nos adoptó por hijos suyos al pie de la Cruz y por eso eres nuestra más Tierna Madre.
Hazme sentir la Dulzura de tu Maternal Corazón y el poder de tu Intercesión, porque Tú eres la Omnipotencia Suplicante ante Jesús, en todos los peligros que encuentre durante la vida, en particular en la hora de mi pascua a la eternidad.
Que mi corazón esté siempre unido a tu Doloroso e Inmaculado Corazón, y ame al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, ahora y por siempre. Amén.

Letanía al Corazón Doloroso e Inmaculado de María

Señor, ten piedad…
Cristo, ten piedad…
Señor, ten piedad…
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial, Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, Ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, Ten misericordia de nosotros.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, responder a cada clamor: ruega por nosotros.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, lleno de gracia,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, vaso del amor más puro,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, consagrado íntegro a Dios,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, preservado de todo pecado,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, morada de la Santísima Trinidad,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, delicia del Padre en la Creación,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, instrumento del Hijo en la Redención,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, la esposa del Espíritu Santo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, abismo y prodigio de humildad,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, medianero de todas las gracias,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, latiendo al unísono con el Corazón de Jesús,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, gozando siempre de la visión beatífica,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, holocausto del Amor Divino,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, abogado ante la Justicia Divina,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, traspasado de una espada,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, coronado de espinas por nuestros pecados,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, agonizando en la Pasión de tu Hijo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, exultando en la Resurrección de tu Hijo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, triunfando eternamente con Jesús,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, fortaleza de los cristianos,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, refugio de los perseguidos,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, esperanza de los pecadores,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, consuelo de los moribundos,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, alivio de los que sufren,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, lazo de unión con Cristo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, camino seguro al Cielo,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, prenda de paz y santidad,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, vencedora de las herejías,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, de la Reina de Cielos y Tierra,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, de la Madre de Dios y de la Iglesia,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, que por fin triunfarás,
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, la Mujer Vestida del Sol,

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

 

Oremos

Dios Padre, Tú, que has preparado en el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, una digna morada de tu Hijo Jesucristo, concédenos la gracia de vivir siempre conformes a sus enseñanzas y de cumplir sus deseos. Por Cristo tu Hijo, Nuestro Señor. Amén.

Oración 

Doloroso e Inmaculado Corazón de María, desbordante de amor a Dios y a la humanidad, y de compasión por los pecadores, me consagro enteramente a Ti. Te confío la salvación del alma mía. Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que me separe del pecado, ame más a Dios y al prójimo y alcance la vida eterna juntamente con aquellos que amo. Mediadora de todas las gracias y Corredentora de mi alma, Madre de misericordia, recuerda el tesoro infinito que tu Divino Hijo ha merecido con sus sufrimientos y que nos confió a nosotros sus hijos.
Llenos de confianza en tu Maternal Corazón, que venero y amo, acudo a ti en mis apremiantes necesidades. Por los méritos de tu Amable, Doloroso e Inmaculado Corazón y por amor al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, obtenme la gracia que pido (se pide la gracia) Madre amadísima, si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios, intercede para que se conceda lo que sea para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma.
Que yo experimente la Bondad Maternal de tu Corazón Doloroso e Inmaculado, y el poder de su pureza intercediendo ante Jesús ahora en mi vida y en la hora de mi muerte. Amén.