Rosario de la Corredención o de los Últimos Tiempos.
Misterios Gloriosos (miércoles y domingos)

¡Ave María Purísima, sin pecado original Concebida!
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
† En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Abre Señor mis labios y mi boca proclamará tus alabanzas. Ven ¡Oh, Dios! en mi ayuda. Señor, date prisa en socorrerme.
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la Poderosa Intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu Amadísima Esposa.

Ofrecimiento del Santo Rosario

Me uno a todos los santos que están en el Cielo, a todos los justos que están en la tierra, a todas las almas fieles que se encuentran en este lugar. Me uno a Ti, Jesús mío, para alabar dignamente a tu Santísima Madre, y alabarte a Ti, en Ella y por Ella. Renuncio a todas las distracciones que me sobrevengan durante este Santo Rosario: quiero rezarlo con modestia, atención y devoción, como si fuera el último de mi vida. Te pedimos fe viva, firme esperanza y ardiente caridad. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue Concebido por Obra y Gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucifica- do, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Alzando en alto el Santo Rosario, oramos:
Con este Santo Rosario, Cadena de Salvación, que atará al dragón (Ap 20, 1-3) nos unimos mi familia y yo. Intercedo por la Santa Iglesia Católica, por el Santo Padre, obispos y sacerdotes. Con esta Poderosa Arma, ato a Satanás y sus secuaces, reparo por todos los pecados de la humanidad, y pido la paz y la conversión para el mundo entero, por el Doloroso e Inmaculado Corazón de María en la Divina Voluntad.
¡Adorado sea el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesucristo, con el Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Santa Madre, sea por siempre adorado! Amén.


Peticiones

Ofrecemos este Santo Rosario en desagravio, reparación y consuelo al Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús y al Corazón Doloroso e Inmaculado de María, por nuestros pecados y los del mundo entero; por nuestra salvación y conversión; por las Almas Benditas del Purgatorio; por el Santo Padre, obispos, sacerdotes, religio- sos, religiosas, los fieles y la Iglesia extendida por todo el mundo; por los enfermos, las familias, desconsolados y tristes, madres embarazadas, niños no nacidos y niños abortados, la paz del mundo, conversión de los pecadores; por las Intenciones de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús, María y José, y nuestras intenciones particulares. En silencio cada uno confía a Jesús y a la Mamá Celestial sus intenciones.

Jaculatorias del Apostolado para orar entre cada Misterio del Santo Rosario:

Sagrado Corazón de Jesús, venga a nosotros tu Reino Eucarístico, a través del Triunfo del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, nuestra Madre en la Divina Voluntad, y el Triunfo de la Cruz en el Espíritu Santo, extendiendo la Llama de Amor Santo y Divino en todos los corazones. Amén.
Corazón Doloroso e Inmaculado de María, ruega por nosotros que nos refugiamos en Ti. Amén.
Casto y Amante Corazón de San José, Custodio de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, y Protector de la Iglesia, ruega por nosotros que nos refugiamos en Ti. Amén.
¡Oh, Jesús mío! perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia. Amén.
Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo; y te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman. Amén. (3 veces).
Sacratísimos Corazones Unidos de Jesús, María y José, triunfen en todos los corazones y venga el Reino Eucarístico de la Divina Voluntad. Les amo. Salven a las almas, salven a los consagrados, salven a las familias, salven al mundo entero. Amén.

MISTERIOS GLORIOSOS (Miércoles y domingo)

  1. La Resurrección de Jesús

“Resucitó, no está aquí: éste es el lugar donde le pusieron” (Mc 16, 6).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta primera decena en honor de tu Resurrección gloriosa. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de nuestra Santísima Madre, amor de Dios y fervor en tu santo servicio, como verdadero apóstol de tu Sagrado Corazón. Amén.
Gracias del Misterio de la Resurrección, desciendan a nuestras almas. Amén.
Padre Nuestro
Antes de los diez Ave María de los Últimos Tiempos:
¡Oh, María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos saludarte en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en el nombre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo. Amén.
Diez Ave María de los Últimos Tiempos:
Dios te Salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria y Jaculatorias.

2. La Ascensión de Jesús al Cielo

“El Señor Jesús después de hablar con ellos, fue llevado al Cielo y se sentó a la derecha de Dios” (Mc 16, 19).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta segunda decena en honor de tu Ascensión triunfante. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de nuestra Santísima Madre, una vida en santidad y deseo ardiente del Cielo, nuestra patria querida. Amén.
Gracias del Misterio de la Ascensión, desciendan nuestras almas. Amén.
Padre Nuestro
Antes de los diez Ave María de los Últimos Tiempos:
¡Oh, María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos saludarte en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en el nombre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo. Amén.
Diez Ave María de los Últimos Tiempos:
Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria y Jaculatorias.

3. La Venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés

“Quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar idiomas distintos” (Hch 2, 4).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta tercera decena en honor del Misterio de Pentecostés. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de nuestra Santísima Madre, la venida del Espíritu Santo a nuestros corazones y nos haga copias vivientes de María y así tener celo por la salvación de las almas. Amén.
Gracias del Misterio de Pentecostés, desciendan a nuestras almas. Amén.
Padre Nuestro
Antes de los diez Ave María de los Últimos Tiempos:
¡Oh, María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos saludarte en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en el nombre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo. Amén.
Diez Ave María de los Últimos Tiempos:
Dios te Salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria y Jaculatorias.

4. La Asunción de María al Cielo

“Apareció en el cielo una señal grandiosa: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo los pies” (Ap 12, 1).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta cuarta decena en honor de la Triunfante Asunción de Nuestra Señora al Cielo. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de nuestra Santísima Madre, tierna devoción para con tan Buena Madre y que nuestra vida sea contínua alabanza a la Divina Voluntad, como lo fue la vida de María. Amén.
Gracias del Misterio de la Asunción de Nuestra Señora, desciendan a nuestras al- mas. Amén.
Padre Nuestro
Antes de los diez Ave María de los Últimos Tiempos:
¡Oh, María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos saludarte en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en el nombre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo. Amén.
Diez Ave María de los Últimos Tiempos:
Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria y Jaculatorias.

5. La Coronación de María como Reina del Cielo y de la tierra

“En su Cabeza tenía una corona de doce estrellas: estaba embarazada” (Ap 12, 1-2).
Te ofrecemos, Señor Jesús, esta quinta decena en honor de la Coronación de Nuestra Señora. Y te pedimos, por este Misterio, y por Intercesión de nuestra Santísima Madre, la perseverancia en la gracia, vivir el Reinado del Corazón Maternal de María como esclavo de amor y la corona de la gloria. Amén.
Gracias del Misterio de la Coronación de María, desciendan a nuestras almas. Amén.
Padre Nuestro
Antes de los diez Ave María de los Últimos Tiempos:
¡Oh, María! como el Arcángel San Gabriel, también nosotros queremos saludarte en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en el nombre de todos los Ángeles y todos los hombres, y queremos pedirte que seas nuestra Madre, como eres Madre de Jesús en el Espíritu Santo. Amén.
Diez Ave María de los Últimos Tiempos:
Dios te salve María, llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria y Jaculatorias.

ORACIONES FINALES

Padre Nuestro

  1. Dios te Salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima y Castísima antes del parto, por tu Doloroso e Inmaculado Corazón, alcánzanos, Señora, la virtud de la Fe. Llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  2. Dios te Salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima y Castísima en el parto, por tu Doloroso e Inmaculado Corazón alcánzanos, Señora, la virtud de la Esperanza. Llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  3. Dios te Salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima y Castísima después del parto, por tu Doloroso e Inmaculado Corazón alcánzanos, Señora, la vir- tud de la Caridad. Llena eres de Gracia, el Señor está Contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres, y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón sobre toda la humanidad, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén.
    Gloria.
    Una Salve por las Intenciones de Nuestra Señora
    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea, pues, Señora Abogada Nuestra!, vuelve a nosotros tus Ojos Misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, Fruto Bendito de tu Vientre. ¡Oh, Clemente!, ¡Oh, Piadosa!, ¡Oh, Dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

LETANÍA DE NUESTRA SEÑORA

Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, escúchanos,
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Jesucristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la Divina Gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre Virgen,
Madre Incorrupta,
Madre Inmaculada,
Madre Amable,
Madre Admirable,
Madre del Buen Consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de Misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen Poderosa,
Virgen Clemente,
Virgen Fiel,
Espejo de Justicia,
Trono de la eterna sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa Mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los Afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina Asunta al cielo,
Reina del Santo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la Paz,
Reina del Apostolado de los Sagrados Corazones Unidos,
Reina del Ejército Eucarístico y Mariano,
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.
Oración
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada, siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre Nuestro, 3 Ave María de los Últimos Tiempos, y Gloria por las intenciones del Santo Padre y las necesidades de la Santa Iglesia. Y para que San José nos alcance una santa muerte.
† En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.